¿Tu WiFi va más lento que el funicular del Río de la Pila? Diagnóstico a fondo en Santander
Esa pequeña rueda girando sin parar en la pantalla. El vídeo de YouTube que se congela en el momento más inoportuno. La videollamada de trabajo que se pixela justo cuando vas a hablar. En Santander, desde un piso de estudiantes en Cazoña hasta un despacho en el centro, la frustración de un WiFi lento es un sentimiento universal. Y la primera reacción suele ser la misma: reiniciar el router una y otra vez, esperando un milagro.
Pero, ¿y si te dijéramos que la mayoría de las veces, el problema no se soluciona con un simple reinicio? La velocidad de tu conexión a internet es un ecosistema complejo, y en una ciudad como Santander, con su mezcla de edificios antiguos, alta densidad de población en ciertas zonas y condiciones atmosféricas cambiantes, los factores que la afectan son múltiples. Cuando te preguntas por qué mi wifi va lento en el móvil y ordenador, la respuesta rara vez es única.
En MÓVIL Z, no nos limitamos a reparar los síntomas; nos obsesiona encontrar la raíz del problema. Por eso, hemos creado esta guía. No encontrarás los típicos consejos superficiales. Vamos a sumergirnos en las verdaderas causas de los problemas de internet en Santander, dándote herramientas prácticas para que puedas diagnosticar y solucionar la lentitud de tu red como un verdadero técnico.
Diagnóstico inicial: ¿La culpa es del WiFi o de la conexión a Internet?
Antes de empezar a cambiar configuraciones o mover el router de sitio, lo primero es identificar al verdadero culpable. Mucha gente confunde la velocidad de Internet que le llega a casa con la velocidad de su red WiFi local. Son dos cosas distintas, y saber diferenciarlas es el primer paso para encontrar la solución.
Imagina que la conexión de tu proveedor es una gran tubería de agua que llega a tu edificio. El WiFi es el sistema de grifos y cañerías dentro de tu casa. Si la tubería principal trae poca agua, no importa lo buenos que sean tus grifos. Y al revés, puedes tener una presión de agua increíble en la entrada, pero si tus cañerías internas están obstruidas o tienen fugas, el agua saldrá con un chorrito débil.
Paso 1: La prueba del algodón con cable Ethernet
Para saber cuánta «agua» está llegando realmente a tu casa, tenemos que medirla directamente en la entrada, saltándonos las «cañerías» del WiFi. Así se hace correctamente:
- Consigue un ordenador portátil o de sobremesa y un cable de red (Ethernet).
- Conecta un extremo del cable directamente a uno de los puertos LAN (normalmente amarillos) de tu router y el otro a tu ordenador.
- Desactiva el WiFi en el ordenador para asegurarte de que la conexión solo se establece a través del cable.
- Abre un navegador web y busca «test de velocidad». Utiliza una herramienta fiable como Speedtest de Ookla o el test de Google.
- Realiza la prueba varias veces y en distintos momentos del día para obtener una media fiable.
Ahora, compara el resultado (fíjate en la velocidad de descarga o «Download») con la velocidad que tienes contratada con tu proveedor. Si has contratado 300 Mbps y el test te da 280-295 Mbps, la conexión que llega a tu casa es correcta. El problema, casi con total seguridad, está en tu red WiFi. Sin embargo, si has contratado 300 Mbps y solo recibes 50 Mbps por cable, es hora de llamar a tu compañía de internet, porque no te están entregando lo que pagas.
Paso 2: ¿El problema es global o afecta a un solo dispositivo?
Si la prueba por cable ha sido satisfactoria, el siguiente paso es ver si la lentitud afecta a todos tus dispositivos por igual. ¿El móvil va lento pero el portátil vuela? ¿La Smart TV se para pero la tablet funciona bien?
Si la lentitud solo se manifiesta en un único aparato, es muy probable que el problema resida en ese dispositivo y no en tu red. A menudo, cuando un cliente nos dice que su ordenador va lento, la solución no está relacionada con la conexión a internet, sino con problemas de software, falta de memoria RAM o un disco duro antiguo. Un equipo lento procesará la información de internet lentamente, dando una falsa sensación de mala conexión.
El entorno santanderino: Un desafío único para tu señal WiFi
Santander tiene un encanto especial, pero su orografía y arquitectura presentan retos específicos para las ondas electromagnéticas del WiFi. No es lo mismo configurar una red en un chalet de Valdenoja que en un piso antiguo de la calle Burgos.
El «Caos de Canales» en el centro de la ciudad
Si vives en zonas con alta densidad de población como el centro, Puertochico o Castilla-Hermida, abre la lista de redes WiFi en tu móvil. Verás decenas de ellas. Cada una de esas redes es como una radio emitiendo en una frecuencia. Cuando muchas «radios» intentan emitir en la misma frecuencia (o canal), se producen interferencias en la señal wifi, se solapan y se ahogan unas a otras. Es como intentar mantener una conversación en la Plaza de Cañadío un sábado por la noche.
La Solución Técnica: Cambiar de Canal
La mayoría de routers vienen configurados para seleccionar un canal automáticamente, pero no siempre eligen el mejor. Puedes cambiarlo manualmente para buscar una «frecuencia» menos congestionada.
- La banda de 2.4 GHz: Es la más común y la que usan la mayoría de dispositivos. Tiene más alcance y atraviesa mejor las paredes, pero está increíblemente saturada. Sus canales van del 1 al 13. Los canales 1, 6 y 11 son los únicos que no se solapan entre sí, por lo que suelen ser las mejores opciones.
- La banda de 5 GHz: Es mucho más rápida y tiene muchos más canales no solapados, por lo que sufre muchas menos interferencias. Su desventaja es que tiene menos alcance y le cuestan más los obstáculos como los muros gruesos.
Para encontrar el mejor canal, puedes usar aplicaciones como «WiFi Analyzer» en Android, que te mostrarán un gráfico de todas las redes a tu alrededor y qué canales están usando. Busca el que esté más despejado y configúralo en tu router accediendo a su panel de administración (normalmente en la dirección 192.168.1.1).
Muros de piedra y forjados de hormigón: Los enemigos silenciosos
Muchos edificios de Santander, especialmente en el casco viejo, tienen muros de carga de piedra o gruesas paredes de ladrillo y hormigón. Estos materiales son auténtica kryptonita para la señal WiFi. Es muy común que el router, colocado en el salón, apenas envíe una señal decente a la habitación del fondo.
La Solución Estratégica: Ubicación y Expansión
El primer paso para optimizar tu conexión wifi es la colocación del router. Debe estar en un lugar lo más céntrico posible de la vivienda, en una posición elevada (encima de un mueble, no en el suelo) y alejado de otros aparatos electrónicos (especialmente microondas y teléfonos inalámbricos) y grandes objetos metálicos.
Si esto no es suficiente, necesitas expandir tu red:
- Repetidores WiFi: Son la solución más barata y sencilla. Se enchufan en un punto intermedio de la casa, captan la señal existente y la reemiten. Su inconveniente es que suelen reducir la velocidad a la mitad. Son útiles para tareas de baja exigencia como navegar o leer correo en zonas de poca cobertura.
- Dispositivos PLC (Power Line Communications): Utilizan la instalación eléctrica de tu casa para llevar la señal de internet. Constan de dos aparatos: uno se conecta al router y a un enchufe, y el otro a un enchufe en la habitación donde necesitas conexión. Ofrecen una conexión mucho más estable y rápida que un repetidor. Ideal para conectar un ordenador de sobremesa o una consola en otra planta.
- Redes Mesh o de Malla: Es la solución más moderna y eficaz, aunque también la más cara. Consiste en un router principal y varios «satélites» o nodos que se distribuyen por la casa. Crean una única red WiFi, inteligente y sin cortes, que gestiona automáticamente a qué nodo se conecta cada dispositivo para tener siempre la mejor señal. Es la opción perfecta para casas grandes, con varias plantas o con una distribución complicada.
Ajustes finos para aumentar la velocidad de internet en casa
Una vez optimizado el entorno físico, podemos meternos en la configuración de nuestros equipos para exprimir hasta el último mega.
Domina las bandas: Separa y vencerás
La mayoría de routers modernos son de «doble banda», emitiendo en 2.4 GHz y 5 GHz simultáneamente. Por defecto, suelen crear una única red WiFi (SSID) y deciden ellos a qué banda conectar cada dispositivo. Esto, que parece cómodo, no siempre es lo más eficiente.
Un truco profesional es separar las redes. Entra en la configuración de tu router y ponles nombres distintos, por ejemplo: «MiCasa_WiFi» para la de 2.4 GHz y «MiCasa_WiFi_5G» para la de 5 GHz. Ahora, conecta manualmente tus dispositivos a la banda que más les convenga:
- A la red 5G: La Smart TV, la consola, el ordenador con el que trabajas o juegas. Todos los dispositivos que necesiten máxima velocidad y estén relativamente cerca del router.
- A la red 2.4G: El móvil (para que tenga cobertura en toda la casa), la tablet, el altavoz inteligente, la bombilla conectada y otros dispositivos de domótica que no requieren un gran ancho de banda.
Un estudiante de la Universidad de Cantabria en su piso compartido podría, por ejemplo, conectar su portátil para las clases online y su PlayStation a la red 5G para asegurar una conexión sin lag, mientras que su móvil y el de sus compañeros usan la de 2.4G, garantizando cobertura en todas las habitaciones.
Prioriza tu tráfico con QoS (Quality of Service)
El QoS es una función presente en muchos routers que permite «decirle» qué tipo de tráfico de internet es más importante para ti. Si teletrabajas desde tu casa en Santander y las videollamadas son cruciales, puedes configurar el QoS para que priorice el tráfico de Zoom o Teams sobre las descargas o el streaming de Netflix que pueda estar usando otra persona en casa. Si eres un gamer, puedes priorizar el tráfico de tu consola para reducir la latencia (ping). Investigar cómo activar y configurar el QoS en tu modelo de router puede marcar una diferencia abismal en la percepción de la velocidad.
Cuando el eslabón débil son tus propios dispositivos
A veces, la red WiFi funciona a la perfección, pero el dispositivo que la recibe tiene sus propios problemas. Analicemos los casos más comunes.
El WiFi lento en tu móvil
Un móvil con WiFi lento puede ser desesperante. Antes de pensar en lo peor, prueba estos pasos:
- «Olvida» la red y vuelve a conectarte: Ve a los ajustes de WiFi de tu móvil, selecciona tu red, y pulsa en «Olvidar». Luego, vuelve a buscarla e introduce la contraseña. Esto limpia cualquier configuración corrupta que pudiera estar causando el problema.
- Revisa las aplicaciones en segundo plano: Algunas apps, especialmente las VPNs, las de descargas P2P o incluso algunas redes sociales, pueden estar consumiendo tu ancho de banda sin que te des cuenta.
- Cuidado con las fundas: Las fundas muy gruesas, con partes metálicas o imanes, pueden interferir físicamente con la antena WiFi interna de tu teléfono, debilitando la señal que recibe.
Si nada de esto funciona, podría tratarse de un fallo de hardware. Con el tiempo y los golpes, la antena interna puede dañarse. En ese caso, lo más sensato es solicitar un diagnóstico profesional de la antena WiFi de tu móvil para determinar el alcance del problema.
El ordenador o portátil que no «tira»
Un profesional que depende de su portátil para trabajar desde el centro de Santander no puede permitirse una conexión lenta. Si tu ordenador es el único dispositivo con problemas, la causa suele ser una de estas:
- Controladores obsoletos: La tarjeta de red de tu ordenador necesita un software (el controlador o driver) para comunicarse con el sistema operativo. Un controlador desactualizado puede causar problemas de rendimiento y estabilidad. Ve al «Administrador de dispositivos» en Windows y busca tu adaptador de red para buscar actualizaciones.
- Planes de ahorro de energía: Especialmente en portátiles, Windows a veces configura la tarjeta de red para que consuma menos energía, lo que puede limitar su rendimiento. En las opciones de energía avanzadas, busca la «Configuración del adaptador inalámbrico» y asegúrate de que esté en «Rendimiento máximo».
- Malware: Un virus o malware puede estar usando tu conexión a internet para sus propios fines, ralentizando todo lo que haces. Un buen análisis con un antivirus actualizado es fundamental.
En ocasiones, el problema puede ser más grave, como un fallo físico del componente. Si sospechas que el origen de la lentitud es un problema con la tarjeta de red interna, nuestro equipo puede revisarla y reemplazarla si fuera necesario.
La consola y el temido «lag»
Para un aficionado a los videojuegos, no hay nada peor que el lag. Es importante diferenciar entre velocidad de descarga (para bajar juegos) y latencia o ping (el tiempo de respuesta, crucial para el juego online). Puedes tener 1 Gbps de velocidad, pero si tu ping es alto, la experiencia de juego será terrible.
- El cable es tu mejor amigo: Siempre que sea posible, conecta tu PlayStation, Xbox o PC para gaming al router mediante un cable Ethernet. La conexión será infinitamente más estable y con menor latencia que por WiFi.
- El problema del NAT: En los ajustes de red de tu consola, verás un tipo de NAT (Abierta, Moderada o Estricta). Un NAT estricto puede impedirte unirte a partidas o usar el chat de voz. Solucionarlo suele requerir abrir puertos específicos en el router, un proceso algo técnico pero para el que hay muchas guías online.
Si tu consola tiene problemas para conectarse por WiFi o la señal es muy débil a pesar de estar cerca del router, es posible que su módulo WiFi esté fallando. Se trata de una avería común que requiere una intervención técnica. Puedes acercarte a nuestro servicio de reparación de consolas en Santander para que le echemos un vistazo.
¿Y si nada funciona? Cuándo es el momento de buscar ayuda experta
Has hecho el test de velocidad, has cambiado el canal del router, has optimizado la ubicación, has actualizado los drivers de tu portátil y has revisado la configuración de tu móvil. Pero el WiFi sigue yendo desesperadamente lento. A veces, los problemas son más profundos y requieren herramientas y conocimientos específicos para ser diagnosticados.
Puede que el router que te instaló tu operadora sea de una calidad muy baja y simplemente no pueda gestionar todos tus dispositivos. O quizá exista una interferencia electromagnética compleja en tu edificio que solo se puede detectar con un analizador de espectro. O, simplemente, un componente de hardware en uno de tus dispositivos clave ha llegado al final de su vida útil.
Para una pequeña empresa o un autónomo en Santander, una red poco fiable no es una molestia, es una pérdida de productividad y dinero. En estos casos, soluciones a medida pueden ser la clave, algo que se aborda mejor con un servicio de mantenimiento informático profesional que pueda auditar y optimizar toda la infraestructura de red.
Cuando las soluciones caseras se agotan, lo más inteligente y, a la larga, más económico, es dejar de dar palos de ciego. Poder contar con un diagnóstico técnico profesional en Santander puede ahorrarte horas de frustración e identificar con precisión el cuello de botella de tu conexión. En MÓVIL Z, estamos para ayudarte a entender tu tecnología y a encontrar la solución real y duradera que necesitas para que puedas volver a navegar, trabajar y jugar a toda velocidad.
